Salvar tu Venecia invisible

Tengo a veces la doble ilusión de que alguien comparta estas letras y me ayude a asimilar la realidad. Alguien, tú misma, ti mismo que quiera compatirla y hacerla vivible, comprensible o, al menos, aceptable ante tanto dolor.

Desde hace años nos informan de las dificultades que tiene Venecia de sobrevivir a un cada vez más cercano hundimiento. Hay grupos de investigación. Hay asociaciones fundadas para sus su salvación. Y pequeñas medidas concretas para que la marea no destruya una ciudad y no sumerja en sus aguas a Piazza San Marco, probablemente una hermosura inigualable de urbanismo, arte, construcción y belleza

Apogeo en San Marcos (Venecia)

La Stampa («Acqua alta a Venezia, allagata anche la basilica di San Marco: è la sesta volta in 1.200 anni«, 12/11/2109) nos volvía a traer hoy las imágenes sensorialmente fuertes de las losas de la Serenissima ocultadas por el agua. “El apogeo que inundó la Piazza San Marco en Venecia también ha invadido la Basílica, entrando en Nartece: un evento raro, a pesar de la frecuencia cada vez mayor del fenómeno del apogeo. Según el mismo procurador de San Marcos, la inundación actual de la Basílica tiene solo cinco precedentes en toda su historia, comenzada en el siglo IX con el dux Giustiniano Partecipazio, quien la erigió para guardar los restos de San Marcos evangelista”.

Si sólo ocurriera en vez en cuando…, pero “el agua que ha estado alta durante décadas se considera una emergencia que pone en riesgo la supervivencia de la Serenissima: el fenómeno, que sigue al efecto del eustatismo y el hundimiento (es decir, el aumento promedio del nivel del mar y, simultáneamente, el hundimiento progresivo de la ciudad) se ha convertido en un evento casi diario. Más de 250 veces al año el agua invade la plaza”.

Es una emergencia para el Arte, para la Historia y para la vida de los venecianos.

Visible crisis de supervivencia

Dejadme que os alarme: es un emergencia de supervivencia. Se trata de un fenómeno visible sobre el que actuar porque es una necesidad. No es contingente: es necesario.

Pero, ¡Hay tantas emergencias! Tanto que salvar. Algo podemos hacer. Si Venecia te pilla lejos, siempre queda tu patria, tu municipio, tu vecindario y, por supuesto, tus seres cercanos.

Soy un persuadido de que tenemos cerca – física y emocionalmente – supervivientes. Personas con años de respiración asistida por una sola frase amable del panadero o de la prima lejana. Esposas invisibles hace años para sus maridos. Madres que lo dieron todo sin esperar recibir y que ahora reciben… indiferencia, cuando no falta de consideración.

Son nuestras Venecias que se hunden como la Serenessima por dos fenómenos que confluyen para su injusta desaparición: sube el mar de los problemas y se hunden así mismas por desgaste de los principios vitales, anímicos.

Y para mi Venecia, con la que convivo, no valen Fundaciones, la UNESCO ni la biblia en pasta. Vale sólo valer. Ser útil poniendo compuertas al agua de la angustia que sube.

Photo by Urosh Nou on Unsplash

Y sobre todo, dar valor a su vida: que sepan, porque es verdad, que han sido personas heroicas. Y son ahora gestoras de minutos que hicieron posible gran parte de la felicidad de los cercanos.

Nada grande es fácil. Esto tampoco. No es cosa de una sola palabra amable. Ni flor de un día. Hay cosas que no reclaman de nosotros un milagro. Si acaso el milagro no tan difícil de ser agradecidos y de, paso a paso, quitar piedras de la pesada mochila que llevan a su espalda.

¿Qué tal empezar por escuchar sin interrumpir?; o ¿Dar un “gracias” sincero y sonriente?; o ¿quitarle sin más importancia una tarea pesada?, ¿Y un beso? “Por una mirada, un mundo,/por una sonrisa, un cielo,/por un beso… ¡yo no sé/qué te diera por un beso!”, que escribiera Becquer.

El rescate lleva del simple «superviviente» a «persona entrañable y querible«; y sólo requiere pequeñas acciones de amistad de corazón: lo hago, ahora porque no quiero verla hundida como un Venecia invisible. No es algo, es alguien cercano que se me hunde.

Idea fuente: comunicar con los supervivientes familiares: diques y rescates

Música que escucho; I Will Survive, Gloria Gaynor (1978)

José Ángel Domínguez Calatayud

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