Volved a los principios

Volved. No es una orden. ¿qué autoridad podría tener para darla? Volved es una sugerencia, una recomendación, un ruego si queréis, mis amigas, mis amigos. Lo descubrí hoy mismo.

Esta tarde de sábado he jugado un campeonato de golf. Podría haber sido de rugbi, de fútbol cinco,… de bolos. ¡Qué más da!

Pero ella estaba allí, en la cafetería donde he parado a tomar un sándwich.

Ni por  la hora ni por el sitio esperaba encontrarla. Estaba sola. Sola es una palabra  corta también para describir su estado de ánimo. Un alma es la compañía de los que te quieren, de los que te recuerdan, de los que te esperan. A Cira, esa tarde, parecían faltarle los tres tipos de plenitud.

Charla en la cafetería

Hoy, después de mi pobre resultado deportivo, quería haber estado sólo con mi sándwich, mi Dos Maderas con Coca-Cola Zero Zero  los mail pendientes de leer en el móvil y, en todo caso, mi música, la que suelo poner cuando escribo. De hecho estaba pensando de qué escribiros.

Total, que me he sentado en la mesa con Cira, tras asegurarme de que a nadie esperaba.

.- Claro que puedes sentarte. ¿Quién, si no? – me ha dicho, diciendo con los ojos más que con las palabras.

Ya la frase tenía su mensaje, una carga de profundidad.

Después hemos hablado de viejos amigos del lejano Bilbao. Casi era un divertido juego de adivinanzas. El tiempo no borra los sentimientos que clavaron sus anclas en nuestra biografía, pero deshace los detalles como el café al azucarillo: quién estaba allí el día del primer saludo; cuándo fue el primer baile o el primer beso; qué fue de tal o cual amiga del cole; qué fue de aquel grupo musical que formasteis entra cuatro amigas.

Gran Vía

Nos hemos reído con tonterías de dos teenagers que ya son sixtagers. La perspectiva del tiempo es la que es. Puede ser maravillosa. También cruel.

Yo, escuchándola pensaba en “A la búsqueda del tiempo perdido” (Proust) que ella ha citado. Y, también, esperaba que en algún momento me preguntara por Alejo: los dos fueron la primera pareja de enamorados que conocí de cerca. A ellos el tiempo les dio sus dos caras: la de la maravilla y la del cruel dolor que ya no tuvo consuelo: cuando ser todo paso a ser nada.

.- ¿Le has visto últimamente? – preguntó con una aire de fingida indiferencia, desmentida por su característico gesto de labios fruncidos mientras sacudía de su falda unas inexistentes migas de pan.

.- ¿A quién? – fingí por mi parte por ganar tiempo. Tiempo que, mirándome a los ojos con una ligera inclinación de cabeza, no me concedió.

.- ¡Ah! ¿Ale? estuvimos viendo juntos un exposición de Magallanes. Sigue bien. Algo idealista, como siempre.

.- Ya – respondió, sabiendo que idealista significaba que aquel muchacho de la Gran Vía no olvidaba lo inolvidable. Luego siguió como si lo que decía a continuación no tuviera que ver nada más que con un invierno de abrigo en el norte.- Le he dicho que vuelva…; ¡¡Volved!!.

.- ¿A quién te refieres?

.- Una sobrina que se ha peleado. Se ha marchado de casa. Me lo ha dicho sentada donde tú estás ahora. ¡Volved!, le he dicho: aunque sea unas horas. Mírale como la primera vez, como la segunda. Escucha lo que vaya a decir. No digas más. Pero volved. Vuelve para asegurarte de que si tienes que huir esa huida es la mejor solución. Eso le he dicho.

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.- Entiendo – le he respondido. Ella y yo sabemos con experiencia que son cantidad matrimonios y familias que no se  dan segundo tiempo, partido de vuelta o, siquiera, una corta prórroga.

Pasa lo mismo en la amistad, en la política y en los negocios que confunden valores con principios. Los primeros te dan la motivación que es tan necesaria. Pero los principios hablan de la integridad, de lo que se quiso al iniciar y de lo que no depende de uno. Uno depende de ellos.

.- Finalmente, después de una hora de conversación ha decido volver. Cosa de realismo y pensar en la consecuencias. Como le he citado a Marcel Proust me ha escrito un mensaje con un cita suya: “Nous n’arrivons pas à changer les choses suivant notre désir, mais peu à peu notre désir change”.

Adaptar poco a poco los deseos sin cambiar los principios da mucha armonía vital.

Dejé a Cira muy tranquila. Y, sí, más pensativa. Creo saber por qué.

Idea fuente: los valores son nuestra elección. Los principios nuestra inteligencia.

Música que escucho: Foolish Games, Jewel (1995)

José Angel Domínguez Calatayud

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