Eficacia comunicativa y propósito

Se escribe de propósitos. Es lo que toca. Es principio de año y estamos ante un “cuaderno nuevo”. 2020 es el cuaderno en el que aún no hemos echado un borrón.

Entre los 21 propósitos que enumera Paloma Bravo (“Sí, esos propósitos”, Mujer Hoy, 04/01/2020, pág. 26) me ha interesado el segundo: “Levantar la cabeza”, que lo desgrana así: “Dicen los médicos que el ser humano está cambiando su columna porque se ha empeñado en caminar cabizbajo, uncido a ese yugo molón que llamamos teléfono y es droga. Levantar la cabeza es mirar a los demás a la cara y el mundo de frente. Es ver, ser activo y no pasivo. Levantar la cabeza es dignidad y poder”.

Photo by Estée Janssens on Unsplash

Y me interesa porque es proactivo y puede movilizar lo mejor de nosotros mismos. Ponerlo por escrito nos ayuda a comunicarlo. A comunicárnoslo a nosotros mismos para empezar. Nos da voluntad de llegar a ello. Funciona como un proceso de comunicación del prestigio – eso que llaman reputación – que actúa de facilitador de valores.

Las marcas no siempre viven en plenitud los valores con los que se presentan en público, pero – nos dice Mónica Moro, Directora Creativa de McCann – que “en la medida que las marcas buscan valores para que se les asocie a ellos acaban sintiendo la necesidad de encarnarlos sinceramente, y eso hace que el mundo mejore con ellas”.

Así que nos proponemos, nos comunicamos, el propósito y, con ello, damos un paso pequeño para el mundo pero muy grande para uno mismo. Se activan valores que tenemos en el recuerdo y que vamos a ponerlos en camino. Es la idea que pienso late en la comunicación primera, la que tenemos con nosotros mismos.

En eso parece coincidir el sacerdote y escritor Pablo D’ors cuando responde en ABC Cultural (04/01/2020, pág. 04) que “la propia expresión fortalece y suscita la experiencia”.

Lo sabemos precisamente por la experiencia: pedir perdón enciende la humildad, y también la misericordia; ayudar con la palabra y con los hechos abre la puerta a más altruismo; decir te quiero sin sentirlo vivamente y repetirlo inflama el amor y acaba en deseos de unión y de que la otra persona reciba un bien inesperado. También son ciertas las proposiciones opuestas: tener como propósito forrarse comunica, más pronto que tarde indiferencia.

Photo by Richard Felix on Unsplash

No sé, pese a hacer predicciones, en que terminará 2020. Pero dibujar, siquiera borrosamente, desvaído como una acuarela, el boceto de un propósito de comunicarnos mejor – con más verdad, más belleza y mejores deseos – es algo digno de acometer.

José Francisco Serrano Ocejo preguntaba en la citada entrevista a Pablo D’Ors qué es lo que admira. Le compro su respuesta:

Admiro sobre todo la humildad y la luminosidad… las personas que saben estar en un camino. Un camino es tierra bajo nuestros pies y un horizonte al que mirar. Si falla uno de los dos polos estamos perdidos”.

Idea fuente: la comunicación surge de la intención. La intención, del corazón.

Música que escucho: Bright Eyes, Art Garfunkel (1979)

José Ángel Domínguez Calatayud

Etiquetas: , , , .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.