No sin ti

Es algo que sirve para la comunicación. Sirve también para otros trabajos con alma.

Me refiero a ser consciente de uno mismo y actuar con esa integridad. Se lo dije a ella, amiga del alma, la persona que mejor me ha conocido y a la que conocí como nadie. Bondad.

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Hablamos sin vernos. Siente un miedo a ser vista, miedo a que nadie que la amó vea como la han dejado los tiempos y los distanciamentos.

Sí, la entiendo. Puedo imaginarlo. Todos sus rasgos son hoy rasgos muy sufridos, huella de lo que pueden hacer las pedradas, los olvidos, los desprecios… los golpes que da la vida, como suele decirse.

Yo también tengo miedo, pero no se lo he dicho. Tengo miedo a que se vaya de mi lado cuando le diga esas tres palabras “no sin ti”. Me conoce porque me conoció, como ya he dicho. Pienso que puede no entender ahora y salir disparada. No sin ti significa que pase lo que pase en sus manos está, y es necesaria, la fe. La esperanza que de ella nace. Sin eso, el vacío. No es cosa mía, es ciencia de sabios: “la búsqueda de la verdad y la belleza es una actividad que nos permite seguir siendo niños toda la vida”, decía Albert Einstein. Pero ambas se caen al suelo sin la primera pata: el bien. Niños entonces, pero niños confiados.

Tanto para comunicar como para servir la esperanza es la sangre. Si no esperamos en unirnos – comunicar es compartir – sonamos a letra hueca sin siquiera música. Vacío que no llega. No hay latido.

Por ello, no importa, “Vous pouvez détruire tout ce qu’il vous plaira/Elle n’aura qu’à ouvrir l’espace de ses bras pour tout reconstruire/Pour tout reconstruire, je l’aime à mourir”. Entre los dos nos construimos. Fuimos nuestros arquitectos. Sin ella no hay latido.

Y ella lo tuvo y en el fondo lo tiene. Los latidos que yo escuché como de niño, como de joven que aspira a infinitos. Lo que le diría si no tuviese miedo es que se oiga en aquella edad y vuelva volar. Voló de la jaula y tuvo sus motivos. Vuele ahora en la libertad. No hay peor jaula que las paredes de la propia celda del alma. Sí, vuele ahora en libertad. Vuela, pero no de vacío: no sin ti.

Y no temas los hematomas, son medallas si estás tú en ti. Los arañazos son, Bondad, fuerza para otros si estás tú en ti. Y los momentos de sonrisas serán alegría del corazón que sabe a felicidad hasta el paladar, más tú en ti. Porque te necesitamos más tú, no sin ti.

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Pero no te lo diré, tengo miedo de que me dejes solo. Sí, con fe y esperanza, con verdad y belleza, pero sin ti. Entonces, ¿de qué me servirán los días? En las noches no me atrevo ni a pensar.

Idea fuente: La búsqueda de la bondad mejor, amiga del alma, alma amiga

Música que escucho: J’la aime a mourir, Francis Cabrel (1979). Shakira cantó en el Palais Omnisports de Paris una acertada versión.

José Ángel Domínguez Calatayud

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