Vivir es dar un primer paso

Quería haber escrito ayer por dos motivos: el segundo es que en un grupo de whatsapp alguien escribió la fecha – 02022020 – advirtiendo que era un número palíndromo; quizás quiso decir capicúa: que se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Palíndromo es lo mismo pero para las palabras. En cualquier caso, es una coincidencia difícil de ver en una fecha. Hace 909 años del último.

El motivo que más me animaba a coger el teclado precisamente ayer era un aniversario, el de mi primer día de trabajo en la empresa donde desarrolle mi profesión.

Me acuerdo perfectamente del día. Mi destino en aquella transnacional era lo que entonces se conocía como “Personal”. Hacía frío. Yo vestía un precioso abrigo beige que dejé en una silla junto a la secretaria, en la antesala del que fue muchos años – qué gran persona – mi jefe. Pasó por allí un gracioso de oficina que al oler el aroma de Eau Sauvage (Dior) que emanaba del abrigo preguntó a la secretaria de quien era el abrigo: ella le dijo mi nombre y ahí nació el honroso mote que me acompañó en aquel centro; “Ah! Pepe Perfume” sentenció el gracioso.

En ese primer día había una huelga salvaje como mi eau. Dos días después ante el cariz ingobernable del conflicto laboral, la dirección de la empresa decidió un “cierre patronal” que duró un mes. Mi padre, que se enteró por las noticias, me jaleó por teléfono con mal disimulada sorna: “Hijo, ¿qué has hecho?: llevas dos días y ya la has liado. Vas a Personal y provocas un cierre patronal”. Me reí, como tantas veces con su humor.

Aquella empresa, gracias a Dios, salió adelante y sigue viva por las grandes personas que la han conducido y por las agallas profesionales, llenas de racionalismo francés, con las que acometían los proyectos. Sí, hubo días malos y conflictos, pero también cabeza y corazón para culminar los proyectos paso a paso.

Trabajar, estudiar, luchar con una enfermedad, procurar la unión, crecer en amistad son tareas en las que se da un paso y luego otro. También para amar. También para salir del pozo del desamor. De ese pozo – para algunos oscuro y hondo – como no se sale es escarbando.

La luz primera del túnel no es la de fuera, ni la de tu casco de minero. La luz primera es el alma, un espíritu que anima tus mejores aspiraciones. Ahí, con la primera luz, convive el primer paso.

A un amigo lector le agradezco haberme mandado hoy un mensaje que me remueve nostalgias: “El primer paso no te lleva adonde quieres ir… pero te saca de donde estás”. Es magnífico aunque nos parezca obvio, tanto  como el tópico de tener los pies en la tierra, quizás no tan pensado como la verdad de que “para andar hemos de tener un pie en el aire”.

Photo by Lindsay Henwood on Unsplash

Nosotros, tú y yo, no somos lo que fuimos. No somos palíndromos. Tú vida – cómo lo hemos llorado – camina en un solo sentido. Para salir de la pena, la que sea una mano amiga quiere ayudarte al primer paso. Tu vida – cuánto la hemos disfrutado – camina bajo dos estrellas y las ganas de hacer de los sueños una aventura de pasos. Cada «ahora» es, para este ahora, un momento de un primer paso.

Idea fuente: hay un mundo esperando para vivir muchos primeros pasos. Tú y yo

Música que escucho: I Started A Joke, Bee Gees (1968)

José Ángel Domínguez Calatayud

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