Una nueva normalidad

Tomo el título de un artículo de Le Monde (“On tente d’inventer une nouvelle normalité”, Le Monde, 23/03/2020). La civilización tal como la hemos explorado vitalmente cambiará de manera notable por el coronavirus.

Desde ya, no somos totalmente los que íbamos a ser. No estaremos como estuvimos. No sólo que muchos ya no van estar, sino que los que quedemos tendremos por delante una forma muy diferente de vivir. Y aprenderemos a vivir así. Es muy deseable para todos que lo hagamos con acierto.

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Desde luego que depende de dos cosas: de cuánto se tarde en dominar al Covid 19, y, dos, de cuánto hayamos comprendido de los confinamientos. Esto último me parece crucial.

Te levantas y enseguida abres el teléfono inteligente para tener información – aquí y ahora – de tu amor, de tu trabajo, de tus amigos; de la evolución de la enfermedad. Eso está bastante dominado gracias a que tenemos teléfonos 4G o 5G: todo el universo conocido se hace presente en la superficie de una pantalla de 4.7 pulgadas de Retina HD con resolución 1334×750 en un panel que trabaja con tecnología IPS LCD. Pero del momento tecnológico en que ha sobrevenido la pandemia hablaré mañana.

Pienso que si estamos ante una nueva normalidad es por otros motivos.

1.- Nueva normalidad ha sido para muchos de nosotros sentirnos amenazados por una peste. ¿Pero esto qué es? Si éramos los reyes del mambo, seguros hasta el aburrimiento. Y desde ahora, y cuando termine lo que parece  una pesadilla y es una horrenda realidad, vamos a tener una visión de la fragilidad de cuanto nos planteemos: viajes, relaciones, seguros, inversiones, salud y un etcétera que abarca casi todo lo que hemos estado haciendo.

2.- Nueva normalidad será para nosotros vivir con gente que continúa viva después de la epidemia. Serán como tú, supervivientes humanos: ¿volverá la cercanía?

3.- Serán normalidad de estreno el paisaje del campo, el horizonte del mar, el roce – sí, roce – de la mano amiga. Y la boca sin mordaza. Y los planes en común.

4.- Normalidad novísima será eso: cómo, después de los millares de cadáveres que trajo la enfermedad, vamos a mirar los novísimos: muerte, juicio, infierno o gloria. También sin fe uno va a verse más acá pensando en el más allá.

5.- Nueva normalidad será cómo los estados, en nuestro caso el español, pondrán en pie dos o tres cosas, por ejemplo: pasar de una economía devastada a una robusta; definir si queremos seguir con liderazgos armados en los encierros de las organizaciones o acompañar a personas con criterio propio y libertad que enarbolen ideales como los que se viven estos días. ¿Qué Europa vamos a tener en la tercera decena del milenio? ¿Cuál será esa nouvelle realité?

Acaso lo que Kitty O’Meara apunta en su viral poema “In the time of pandemia” (The Daily Round, 16/20/2020): “And the people stayed home. And they read books, and listened, and rested, and exercised…”

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Son cosas para pensar y hacer. Porque quizás el nuevo y peor peligro no estaría ya en la pandemia de 2020, sino en olvidarnos pronto de la pandemia de 2020 y que, terminado nuestro confinamiento, pongamos en cuarentena nuestro alma.

Silencio cuando me levanto y enciendo el móvil. Sonrío y respiro. Y brillo en nuestros ojos: ¡estás ahí! y el corazón prende el Whastapp. Hablaremos.

Idea fuente: estamos a las puertas de una nueva realidad, pasado el virus

Música que escucho: Bright Eyes, Art Garfunkel (1979)

José Ángel Domínguez Calatayud

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