Taxi y otras cosas humanas

 

“Gli amici miei son quasi tutti via
E gli altri partiranno dopo me
Peccato perché stavo bene
In loro compagnia”
(Che Sara, José Feliciano)

 

“Me han pasado (sin parar) taxis amarillos en numerosas ocasiones”, explicó Rice, que es negra. “Cuando vives en Harlem o Bed-Stuy (Bedford-Stuyvesant: centro del barrio de Brooklyn), llegar a casa es más difícil de lo que debería ser”. Quien así habla es Arva Rice, presidenta de la New York Urban Ligue, Inc. (“The Ligue”). Lo recoge el New York Times (“Uber Gains Civil Rights Allies Against New York’s Propose Freeze: It’s a Racial Issue” 29/07/2108) en ilustrativo artículo.

Alva Rice, CEO de The New York Urban Ligue

 

The Ligue lleva más de 90 años, ayudando a los neoyorquinos desfavorecidos a encontrar humanidad en la gran ciudad, a encontrar formas de conectarse y ayudarse mutuamente, y juntos obtener acceso a la igualdad de oportunidades en el empleo, la educación, la alfabetización financiera, tecnológica y otras áreas más. La de Nueva York es filial de la National Urban Ligue.

En la Gran Manzana, ya se ve, el problema del transporte es diferente al de otras grandes ciudades europea como Madrid, París o Barcelona. Por ejemplo, allí un taxi no quiere llevar a un negro a Harlem y Uber sí.

Allí, el Ayuntamiento celebrará reunión el próximo 8 de agosto para estudiar si congelan las licencias de vehículos de transporte con conductor (VTC).

En 2015 había en Nueva York 63.000 licencias; hoy hay más de 100.000, de las cuales 80.000 están asociadas a aplicaciones con sistemas de contratación de activar y montar.

El asunto ha hecho crisis y la autoridad local, que es allí la competente, señala algunas de los síntomas: saturación del tráfico urbano y caída importante del negocio del taxi.

Yellow Cab en declive

Cada taxi de Nueva York, como en las demás ciudades, debe poseer su “yellow car medallion”, es decir un Certificado de Pública Necesidad y Conveniencia (CPNC). En 2014, la posesión de una de estas licencias “era la mejor inversión en América”, como titulaba por entonces The Washington Post (“Taxi medallions have been the best investment in America for years“, 20/06/2014)

Pero del millón largo de dólares que obtenía su propietario por la venta – allí legal – de esta licencia se ha pasado en junio a una horquilla entre 165.000 a 700.000 dólares, según un informe de la Taxi & Limousine Commission.

Otro dato trágico que ha urgido la reunión es el encadenamiento de seis suicidios de taxistas, el último de un disparo a la puertas de Ayuntamiento. El taxista había subido previamente a su muro de Facebook un dolorido mensaje.

Dough Shifter, tenía 60 años; en los años 80 trabajaba un jornada normal de 40 horas semanales; ahora 100 horas no eran suficientes para sobrevivir. Después de haber conducido a lo largo de su vida más de cinco millones de millas, a través de cinco huracanes y 50 tormentas de nieve, había llegado un momento, éste, en que se le acumulaban las deudas y se había quedado sin seguro de salud. La desesperanza en forma de bala había tomado el lugar de lo que el llamaba “hacer el tonto”, y se quitó la vida para producir una conmoción.(CBS NEWS, 07/02/2018)

City Hall, escenario del suicido de un conductor

No extraña, pues, que la directora ejecutiva de la Alianza de Trabajadores del Taxi de Nueva York, Bhairavi Dasai, a la que llegan día a día las dificultades de los conductores, exclamara: “la mitad de mi corazón está aplastada y la otra mitad en llamas”.

La limitación que se pretende es la segunda vez que está sobre la mesa. En 2015, el alcalde De Blasio lo intentó y hubo de retirarla después de una campaña de comunicación bien dirigida en la que Uber llegó a implementar en su app una opción llamada “De Blasio” que mostraba al cliente dónde encontrar un vehículo: si se activaba aparecía vacío: en ningún sitio.

Vuelvo al principio; la deriva de cada país en el asunto del transporte urbano tiene sus propias notas. No se puede detener el avance que mejora las condiciones de los ciudadanos, por ejemplo las de los negros de que requieren un transporte para ir a casa o a la oficina.

Tampoco es de recibo abolir por vía de hecho y de forma traumática un oficio que ha necesitado fuertes requisitos administrativos y económicos para establecerse. Como no es de recibo apoderarse de la vía pública.

Cambiar es inevitable. La desesperación es evitable.

Podría ser esta una oportunidad para las mujeres y hombre implicados. Podríamos apelar a la noción de bien común propia del Humanismo y retomarlo desde su comprometedoras raíces.

Taxistas ocupan un vía principal 30/07/2108

El momento tiene todas las trazas de necesitar que se active la capacidad prudencial exigible a políticos, sindicalistas, empresarios y comunicadores. Prudencia es el primer fundamento para enjuiciar y disponer las piezas de un puzle que no sé si a ustedes pero a mi me recuerda a los desahucios.

 

Idea fuente: un conflicto con raíces humanistas: progreso y esperanza

Música que escucho: Che Sara, José Feliciano (1971)

José Ángel Domínguez Calatayud

A la muerte de Yvonne Blake, mujer de cine

La recogí en la Estación de Santa Justa. Era la tarde de un martes cualquiera de primavera. Nunca la había visto. Nos habíamos escrito para concretar detalles. Busque sus rostro en Internet antes de rebuscar su figura menuda entre los que se bajaban del tren.

Al día siguiente inaugurabamos una exposición de los trajes diseñados por ella para la película “There be Dragons” ((2011) de Roland Joffé, que se estrenaba en España por esos días. También daría una charla de la que yo haría de moderador ante más de ciento cincuenta personas, un público entendido convocado por la Fundación para el Estudio de la Comunicación (FEC).

 

Yvonne Blake sorprendía porque no era sorprendente. La autenticidad y la sencillez resaltan frente a la extendida mediocridad ruidosa y complicada que vemos tantas veces.

Las elegantes frases de los mails en formal construcción británica, escritas en un precioso español, dieron paso, tras el primer saludo, al cara a cara franco y transparente en sus ojos claros y observadores.

Para algunos directores de cine y productores podía llegar a ser muy exigente, nunca dura. Para quienes compartimos aquellos días con esta diseñadora de trajes de cine Yvonne poseía un fortaleza orientada a la amabilidad y al cuidado del detalle. No hay detalle sin importancia.

En cuanto subió al coche me preguntó si antes de llevarle al hotel, podríamos ir a un convento de clausura, uno muy concreto situado en el centro de Sevilla. Me explicó el motivo. Quería visitar a una monja ya muy mayor. Creo recordar que era una pariente de su marido. En cualquier caso, alguien que si no recibía la visita de Yvonne no iba a saber ni que la cineasta estaba en la ciudad. Ella lo hacía, sin darle más importancia, como un grato deber de amor y cercanía humana.

Ya en el interior del convento pasamos inmediatamente cerca de una capilla próxima a la portería. Precedido por la monja que nos acompañaba entré para hacer una genuflexión de saludo a Cristo sacramentado. Yvonne no entró. Permaneció fuera esos segundos. Más tarde, ya solos, me explicó. Y lo que me dijo lo dijo más su sonrisa que la palabras, antes con la paz de sus ojos que con la gramática.

.- No entré porque soy judía.

Pensé con mucha paz que judía era también María. Luego en las horas de trabajo que compartimos me habló de sus trabajos y de la gente del rodaje. Curiosamente me contó lo que se reía con el sacerdote que les acompañaba como asesor en la citada película “Encontrarás Dragones”.

.- Es un hombre muy culto y divertido. Era el mejor de todos los que estaban en el rodaje – vino a decirme -: me reí mucho con él.

Se notaba que había disfrutado en este trabajo. Que no había tenido sino ayuda para vestir un época, la Guerra Civil en España.

Cartel de “There be Dragons”

La mañana previa a la exposición trabajó, como si fuera una recién contratada, en todos los detalles de preparación de los maniquíes. Daba puntadas; miraba todos los pliegues; tomaba distancia y volvía a corregir. Si me permiten la expresión, la imagen exterior que vi de ella esa mañana era la de la búsqueda de la perfección en el trabajo profesional.

Me mostró también, los dibujos de los trajes que se exhibían. Estaban hechos por ella a mano sobre cartulina. Ahí no había copia, corta y pega. Era miniatura de belleza plástica en lápiz sobre papel.

.- Sí, siempre lo he hecho directamente a mano – me confirmó.

Sólo, pasadas unas horas, cuando vio todo conforme, se vino a casa donde comimos con otros invitados del mundo de la Moda y del Cine. Sus ojos no se perdían en lo general. Enseguida se quedaba colgada de los colores. Alababa la mesa bien puesta, el tono del mantel o el estampado del vestido de Olga. Suele llamarse deformación profesional, pero por qué no llamarlo profesionalidad.

Sí, tenía la exclusiva del traje de Superman (1976) en la película que protagonizó Christopher Reeve. Poseía cuatro premios Goya y un Oscar por Nicolás y Alejandra (1971) de Franklin Schaffner. Pero pocos saben que no quería recogerlo por el sufrimiento que le provocó aquel encargo. Nuevamente ahí pudo el pundonor sobre los sentimientos.

Los sentimientos tenían en ella el sentido de una búsqueda de la belleza en texturas, colores y armonía. Los sentimiento los ponía en la familia de su casa “La Inglesa” cerca de Madrid. Los sentimientos, en fin, los dirigía a los amigos para hacerles grata la vida mientras con ellos estaba.

Intervención de Yvonne Blake, Sevilla, 9 de marzo 2011

También en la distancia. También por correspondencia, como tuve la dicha de disfrutar después de aquella primera tarde, una tarde cualquiera de primavera sevillana.

Si el Cielo es el lugar reservado para las personas que resuelven cosas con corazón y cabeza, Yvonne Blake, su sonrisa y su mirada clara y observadora nos esperan allí desde el pasado 17 de julio.

Idea fuente: ha fallecido Yvonne Blake.

Música que escucho: There Be Dragons, (soundtrack), Stephen Warbeck (2011)

José Ángel Domínguez Calatayud

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Prendas con mensaje

It must be hard to know that we’ll never be the same
It must be hard to take this honored leap of faith
Let’s not lose our way, let’s not wait to say
How we feel inside
Falling in Love, Taio Cruz

 

 

Fue Melanie Trump la que escandalizó con el mensaje en su cazadora. Desde luego en aquel contexto sonaba brutal. Eran los días de lágrimas y gemidos de niños clamando por sus padres de quienes los habían separado en aplicación de directrices sobre inmigración. El texto a brochazos blancos sobre el verde caqui decía “En realidad no me importa. ¿Y a ti?”.

Melanie Trump y su cazadora

Aquel “Really don’t care, do U?” según su portavoz, Stephanie Grisham, no iba dirigido a los emigrantes. Donald Trump, el presidente, confirmaba con un tuit que la puya iba dirigido a los medios que emiten fake news.

Además como luego se supo con más detalle esa prenda nunca salió de la aeronave presidencial mientras las primera dama pisaba suelo tejano en su visita a los menores.

“Melania llevaba puesta esa prenda cuando embarcó en su avión a las afueras de Washington para dirigirse a Texas, y también cuando descendió de la aeronave a la vuelta y se dirigió a la Casa Blanca, según captaron los fotógrafos presentes.

La primera dama no llevó la gabardina durante su visita a McAllen (Texas), donde visitó un centro de detención temporal para menores inmigrantes y otras instalaciones gestionadas por la Patrulla Fronteriza en esa localidad”, informaba El Periódico.

Ciertamente no fue acertado vestir aquella chaqueta justo aquel día. Zara que se la vendió tiene otras más oportunas que podía haberse puesto para la ocasión. Pues Melanie y sus asesores de comunicación tenían que conocer que entre las patologías de la comunicación política están las malas artes, la manipulación, las “exigencias del guión” preescrito en la mente del adversario, sea este un rival de partido o un periodista.

Debidamente – mejor indebidamente – manejada una peca política puede convertirse en un tumor. Un errata en ignorancia. Un beso en un amante. Unos ojos cerrados en perezosa siesta. Una chaqueta en una afrenta.

Por ejemplo, si uno piensa que la prensa canalla le tiene inquina podría vestir una camiseta planteando de cara la cuestión. Podría servir ésta que encontré días atrás en otro Zara en un centro comercial portugués.

Libertad o titulares

Y de vuelta a la Casa Blanca, regalar a su responsable de comunicación una bonita libreta de azul con un sugerente mensaje en letras blancas.

Y prometo fijarme en el contexto del mensaje

Para ti y para mí que ya tenemos unos años y que miramos un horizonte al que aspiramos largo, ancho e interminablemente bello, nos bastaría hacer propia la aspiración de otro texto en otra camiseta:

 

Nuestro presente no fue 100% gratis. No lo será el futuro.

 

Idea fuente: Comunicación, texto y contexto

Música que escucho: Falling In Love, Taio Cruz (2009)

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No escuchaste su voz

No pudiste oír el discurso que John F. Kennedy iba a pronunciar en Dallas, porque los asesinaron antes de que lo leyera y lo grabaran aquel 23 de noviembre de 1963. Tampoco estuviste en Normandía el Día D, ni en otros acontecimientos históricos. Ahora puedes. ¿O no?

La tecnología desarrolla medios para que participes en situaciones de las que no hay registro. Nos lo cuenta Steve Hendrix (Is Technology bringing history to life or distorting it?, Washington Post, 10/05/2018) que lo plantea desde las dos perspectivas, como realidad y como distorsión.

John F. Kennedy en el coche en el que fue asesinado en Dallas

Cuando el descapotable de John F. Kennedy cruzaba Dealey Plaza, se encontraba a cinco minutos del Trade Mart en Dallas, donde 2.000 personas esperaban para escucharlo pronunciar un discurso. El presidente nunca pronunció esas palabras.

Pero tenía el discurso escrito y también se conservan cientos de horas grabadas de intervenciones suyas.

Ahora ha sido posible, mediante inteligencia artificial “recomponer” una grabación a partir de más de 116.000 fragmentos de audio del 35º presidente de los Estados Unidos. El resultado, con el bostoniano acento de su autor, ha hecho llorar a algunos.

Y lo mismo que con Kennedy, ha sido posible con Martin Luther King del que, además de las palabras no pronunciadas del líder de la justicia racial y la paz, se reproduce el ambiente y los ecos de la iglesia Bautista de White Rock de Durham donde pronunció en 1960 sus más célebre intervención. “No estamos tratando de crear una réplica exacta – afirma Victoria Gallagher, profesora de Comunicación de la Universidad de Carolina del Norte y jefe del Virtual MLK Project – . “Lo que estamos tratando de hacer es dar a las personas un sentido real de lo que fue estar en aquella iglesia”.

Eso con el sonido. Y con la imagen también: ya está listo el trabajo por el que puede “observarse” en tres dimensiones el Desembarco de Normandía o tener una idea gráfica cabal del despliegue de tropas en otros escenarios bélicos.

Escribiendo y dando imagen al día D

En definitiva leer no es la última frontera: se busca movilizar los sentidos y los sentimientos.

La discusión está servida entre quienes basan sus convicciones sobre el pasado en hechos datados y quienes aportan sonidos perdidos, inexistentes colores del rostro de una niña en un campo de concentración, o hasta los olores de, por ejemplo, el Londres del siglo XIX.

Todo esto nos suena: remover los sentimientos es un modo de presentar una realidad. O de completar una visión. Quedan en el aire cuestiones sobre la perspectiva histórica, la veracidad de lo que se muestra verosímil, y la implementación equilibrada de luz, sonido y olor en el mensaje

El corazón conserva las emociones algún tiempo. Algunas hirientes o gozosas, pero intensas, duran una vida, El vivir de cada día las interpreta. Pero ¿y el día que nunca vimos ni llegamos a oír? ¿Y el que nunca podrá llegar a ser?

Frente a lo que de verdad ocurrió se alza el intento de descubrir cómo fue. Siempre será conveniente, en cualquier caso, separar certeza de visión y ficción de realidad. Lo sano es advertir al que ve u oye que aquello que se presenta no es una realidad demostrada ni una fuente genuina sino un una elaboración sobre elementos disponibles.

Así,  a la cruz de la perspectiva le quedará la cara de la prospectiva. O sea, creación y esperanza. Hay algo que fue, hay algo que será.

Idea fuente: Escuchar lo que en la Historia nunca llegó a sonar. Ver más allá de los registros.

Música: Leader of the Band, Dan Fogelberg (1981)

José Ángel Domínguez Calatayud

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La más bella casa de aquel refugiado

La noticia le dejaba a uno helado: un hombre – condenado ahora a quince meses de prisión – había dejado morir a su madre sin atenderla; ella padecía cáncer: “apenas pesaba 25 kilos, era de una delgadez extrema consecuencia de su falta de alimentación y era perfectamente visible la tumoración en su mama izquierda”. (ABC de Sevilla, miércoles 9/5/2019).

No es el único caso de abandono de un familiar cercano que sufre. A veces es peor; a veces, qué bien lo sabemos estos días de dolor y hasta de muerte, el horror no viene por inacción, sino que es buscado de propósito.

Se maltrata en el matrimonio, en la familia, en la amistad, en el lenguaje, en las proposiciones de ley y en la limpieza de la ciudad. Hay un mal instalado que destruye y ese mal no es algo que simplemente “ocurre”, sino que es llevado a cabo como propósito. Hay un mal que tiene dueño. Es un mal que es personal, de un ser con voluntad y entendimiento. El mal no llueve, hay uno que lo procura.

Casco antiguo de Fráncfort renovado

Por eso me parece oxígeno para el pulmón del alma la información de portada del Frankfurter Allgemeine Zeitung (Das schönste Flüchtlingsheim, Matthias Alexander, 9/5/2018) sobre la rehabilitación en sólo seis años de 35 casas del centro de Fráncfort. Hasta la palabra rehabilitación suena a herrumbre frente a la extraordinaria labor que la publicación presenta con fotos y un corto video de 58 segundos.

Varios estudios de arquitectos, entre ellos el de Jourdan & Müller Steinhauser y las autoridades francfortesas han reanimado y revitalizado un enclave de histórico. Entre las casas de tejados fuertemente angulados de negra pizarra, sobre el pavimento color clara ceniza de puro, las paredes en blanco apagado, crema y rosa, e incluso azul inmaculada, resplandece en todos su atrevimiento la Goldene Waage, casa construida por un refugiado, un holandés huido de los españoles que ocupaban su tierra en aquellos comienzos del siglo XVII.

Se llamaba Abraham Von Hamel; era un comerciante. Hombre dedicado al negocio de las especias y la pintura, también fue confitero. Tenía posibles y un carácter tesonero que lo forjó muy seguro de sí mismo. Encargó aquella obra de arquitectura que, como dice el Frankfurter “Dieses Haus war eine einzige Provokation” (esa casa fue una simple provocación).

La “Goldene Waage”

Una construcción de espíritu abierto neerlandés llena de ventanales y elementos ornamentales en cuadrantes y moldeadas formas llenas de colorido en la esquina. Podría recordar el cuadro de Gerrit Berckheyde de la curva del canal Herengratch en Amsterdam.

Pero el centro de la más importante ciudad de Hesse no es Flandes, por eso los habitantes de Fráncfort debieron sentirse fuertemente interpelados. Luego, cosas del tiempo y el arte, absorbieron en su sentido de la estética la originalidad de aquella casa. Como si una hoja en precoz otoñarse alumbrara sus ocres entre el verdor de la copa de un roble.

La belleza, también en el detalle discordante, es camino de esplendor. Al fin, hasta el propio Hermann Hesse escribía que “los árboles son santuarios. Quien sabe hablar con ellos, quien sabe escucharles, aprende la verdad”.

Canal Herengracht, pimtura de Gerrit Berckheyde

En este centro de renovado de la ciudad también podemos sentir la convicción, la inspiración de que las obras de los hombres llenas de cuidado son santuarios de pensamientos nobles para acciones dignas.

Con poco o con mucho hay un bien a hacer, una belleza a custodiar y una verdad a defender ya sea con la propia madre enferma, con el trabajo de hoy o con las paredes de una ciudad hermosa.

 

Idea fuente: abrir espacios propios a las cosas bien hechas es una forma de bien necesario.

Música que escucho: “Bright Eyes”, Art Garfunkel (1979)

José Ángel Domínguez Calatayud

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